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► DESTINOS - Copenhague



Queremos recuperar las vivencias que nos mandaron en su día nuestros colaboradores, en este caso voy a compartir las experiencias de TONET. El resumen lo tenemos de todo el crucero pero para no cansaros y que vuestro paso por el artículo sea ameno, lo hemos seccionado por escalas ya que de lo contrario sería un artículo interminable.

Esperamos que sea de vuestro agrado

Las escalas de este crucero y que os iremos ofreciendo una a una fueron:
Cada uno de nosotros tenemos una visión diferente del lugar que visitamos, incluso viajando en el mismo crucero, por lo tanto aquí tenéis la visión de nuestro amigo y colaborador Tonet.

COPENHAGUE

El tránsito entre la zona de desembarque del aeropuerto y los buses de la naviera también fue largo. Pronto nos encontramos con personal de Costa y de Pullmantur, pero de nuestros guías, no sabíamos nada, y la verdad que hubiera sido necesario porque si el que iba en cabeza se llega a meter en la gruta de Odín, todos nos habríamos ido con él. Nosotros íbamos con nuestros flamantes polares rojos, en busca de la salida. Enseguida encontramos a los inconfundibles chicos de Ibero, que no tardaron nada en reconocer a los famosos Thorpedos. La temperatura era agradable 15º.


Ya en el bus nos facilitaron la hoja de las excursiones, tanto para contratarlas como para que comprobásemos los recorridos. Hice una mirada curiosa hacia los compañeros de bus y veía caras con pensamientos contradictorios al ver las ofertas del barco.

Tardamos un poco en ponernos en marcha, estábamos ansiosos de llegar al barco para poder acomodarnos e iniciar nuestra excursión en Copenhague. El recorrido desde el Aeropuerto hasta el puerto, se puede decir que eran unas pinceladas turísticas de la City.

El momento de entrar en la terminal del puerto fue espectacular, 3 cruceros atracados: El Empress, uno de Costa y nuestro Gran Mistral, majestuoso y con los brazos abiertos esperándonos.

Estaba muy organizada la recepción para los nuevos cruceristas. Apenas habían colas y tras presentar la documentación correspondiente, nos facilitaron nuestras flamantes tarjetas. Tal como nos dijo el innombrable unas tarjetas maravillosas. También encontramos unos prácticos mapas de Copenhague que suelen ser facilitados por la oficina de turismo. Accedimos al barco por la cubierta 5 y fuimos rápidamente a organizar nuestras mesas de cena para estar el grupo lo más juntos posible. No hubieron problemas, sino sólo atenciones y ventajas. Posteriormente nos interesamos por el T.I. Algún combinado no entraba pero la mayoría sí, las cervezas de Mahou, San Miguel, los Gin Tonic de Beefeater, vinos del día, la mayoría buenos y todo tipo de cafés, capuchinos, hierbas y licores. Es un paquete familiar que incluía a todos los miembros del mismo camarote. Lo teníamos claro antes de ir, pero con una mirada cómplice lo contratamos todos los presentes. Nos colocaron la pegatina identificativa del todo incluido en la tarjeta mágica. Debemos de felicitar a Iberocruceros porque se puede decir que ha sido un gran acierto. Bebidas de calidad sin preocuparse por si te tomas 1 ó 2. Hay personas que no le interesan y por lo tanto se puede decir que no es justo que paguen lo que no consumen.

Con nuestra mesa arreglada y nuestro paquete de bebidas en el bolsillo nos fuimos a los camarotes y a reponer fuerzas.

Uff increíble, nuestras maletas estaban delante de nuestra puerta. Casi llegan antes que nosotros. Eso es eficacia. Subimos al buffet donde estrenamos nuestras flamantes tarjetas. Qué gracioso era ver cómo nos dábamos codazos por invitarnos unos a otros. Entre risas y dentelladas fueron apareciendo nuevos Thorpedos.

La comida excelente, En general han mejorado mucho, los platos bien elaborados, exquisitos y con una presentación sensacional. También cierto que soy fácil de convencer.

A las 15:00 estábamos listos para partir y disfrutar de Copenhague.

Salimos del barco y nos dirigimos hacia la salida de la terminal. Hacía calor pero tampoco molestaba el polar con una camiseta de manga corta debajo. No obstante, el polar hacía una función fundamental, distinguir las luciérnagas de los ratones. Justo enfrente de la salida teníamos las vías del tren con un paso inferior, lo cruzamos y giramos hacia la izquierda buscando la estación de Nordhavn, aproximadamente unos 400 mts. en paralelo a la vía. Nos sorprendimos al ver gran cantidad de bicicletas aparcadas cerca de la estación. La mayoría sin candados. En éste país la bicicleta es un medio de transporte habitual, los impuestos son tan elevados que el que quiera un coche que lo pague. Un vehículo que en España cuesta 9000 € en Dinamarca cuesta 20000 €. Estas informaciones nos la ofreció posteriormente nuestro guía Pablo.

Foto: Cruceristas y Cruceros
En la parte inferior de la estación, en un kiosco compramos unos bonos de 10 viajes para 2 zonas, llamados kliperkort. Teníamos previsto utilizarlos para ir y volver 5 parejas. Su precio es de 135 DDK cada bono. Después de la cancelación pertinente iniciamos nuestro viaje hasta la estación de Norreport, solo 2 paradas en dirección hacia la city.

Cuando subimos a la superficie nuestro primer destino era el castillo de Rosenborg y sus jardines. El Castillo de Rosenborg es un recinto bonito desde fuera donde guardan las joyas de la corona, no pudimos verlo por la premura de tiempo. Los jardines son preciosos y bien cuidados en contraste con la fauna que vimos aquella tarde, chavales que parecían continuar con la fiesta nocturna, con unos disfraces que asemejaban a espectros salidos de ultratumba. Eso si, sin excesivo alboroto. Un grupo de fotógrafos nos lanzó una instantánea furtiva cuando posábamos para nuestra foto de grupo delante del castillo. Es curioso como los Daneses aprovechan la luz cálida del día y disfrutan de sus jardines y parques.

Desde el parque cogimos la calle Landemaerket hasta la esquina de Kobmagergade, donde se encontraba la iglesia tritinatis junto con la torre redonda, un antiguo observatorio astronómico. La peculiaridad de ésta torre es que tiene una rampa helicoidal. La familia Gata y mi mujer se quedaron disfrutando de la calle, mientras el resto a razón de 25 NOK por persona subimos hasta la cima. No hay ascensor y la rampa se hace eterna. Dos sorpresas te esperan al final de la rampa. La primera una empinada escalera que castigan las piernas ya debilitadas y una vista espectacular.

Desde ésta Atalaya se podían divisar los majestuosos cruceros atracados en Nordhavenen. Tres edificios se elevaban de puntillas para indicarnos su situación a través de sus torres, la cúpula de iglesia de mármol destacaba entre la medianía… qué maravilla. Después de realizar nuestras baterías de fotos y nuestro silencio contemplativo, descendimos, no sin antes disfrutar de de una galería que muestra la estructura interna de madera del techo de la iglesia, una joya bien conservada. Terminado el descenso continuamos por la calle Kobmagergade hasta la calle Storget.

La calle Storget es una bulliciosa calle tomada al asalto por los Daneses. Giramos a la izquierda en dirección hacia el Royal Theatre. Magnífico edificio que no pudimos saborear en su esplendor porque la zona estaba en obras, no obstante sus columnas emulaban la entrada del Partenón.

Por fin llegamos al puerto Nyhavn. Y allí estaban el resto de Thorpedos capitaneados por nuestra Jefa, con su melena al viento bien escoltada por su fiel y calvo escudero. Rápidamente Gata contactó con Pablo Gabay de Allianza Tours. Nuestro acuerdo incluía una ruta de 75 minutos y al superar la cifra de 20 personas nos ajustó el precio a 13,50 € /persona. Teníamos el tiempo muy ajustado, Pero Pablo un gran profesional de nuestra querida Argentina, nos propuso buscar un bus para el regreso al barco con un coste adicional de 3,50 €/personas. Y además nos compraba los billetes del tren no utilizados. Genial. Fue todo un acierto aceptar su sugerencia.

El paseo por los canales nos encantó, fue un recorrido agradable con un sol tibio y una brisa refrescante. La ciudad la disfrutamos desde otra perspectiva. Pablo, nos puso al corriente de la vida en Dinamarca, precios, salarios, costos y ventajas y algún critica descarnada, que salida de sus labios era gracioso. Me encantó escuchar sus lacónicas explicaciones sobre los barrios y cada uno de los edificios que vimos, como un tango.

Foto: Cruceristas y Cruceros
Los puentes que cruzábamos eran realmente bajos y nos obligaban a todos los que estábamos inquietos moviéndonos de una lado para otro agacharnos. Siempre resonaban la inconfundible voz de Pablo “por favor, agachen sus cabezas”. Hay dos cosas que realmente me sorprendieron, los barcos faros y el The Black Diamond. La biblioteca Nacional en forma de diamante negro, conseguí una foto con unos reflejos indescriptibles.

Navegando por estos canales aprendimos nuestro saludo de guerra. Y como siempre fueron unas niñas maliciosas las que al llegar a una zona de silencio pactado y obligatorio, nos saludaban extendiendo la palma de la mano y moviéndola suavemente con un giro de muñeca. Tal como lo haría una princesa… Tal vez fueran 2 princesas que se estaban divirtiendo a nuestra costa.

El Paseo fue un éxito, sentados o de pié disparando fotos por doquier, nos enseñaron los edificios más importantes. Cabe destacar la bolsa con su famosa torre culminada con la cola de 4 dragones.

Una vez finalizado el paseo Pablo nos llevó hasta la zona donde teníamos aparcado nuestro bus. Qué gracia, nuestro bus estaba en cabeza de todos los de Ibero. Nos llevó hasta la terminal y tuvimos que rogarle al conductor que no nos dejase a pie de escalerilla. No queríamos levantar pasiones.

La primera noche en barco conocimos a un personaje siniestro, nuestro Director de Crucero, el doble de Boris Karlof, vampiro de cruceristas y enemigo de la luz. Ataviado con una levita, éste pajarraco es un ser sin gracia, sus chistes son de monotema… La cisterna, no sé que problema ha tenido pero 7 días con el mismo cuento. Hay algunos tripulantes que dicen, que nunca lo han visto pasar al lado de espejos. Bien haría Ibero encerrarlo en una jaula y mandarlo a Madeira.

Pero nosotros fuimos a lo nuestro. Borsalino por aquí, Café Gijón por allá y Teatro Ibiza para continuar. La música una delicia escucharla en directo. Y los camareros super atentos.


Cruceristas y Cruceros





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3 comentarios :

  1. Copenhague debe ser una ciudad encantadora y veo que os ha gustado además, parece que es fácil moverse por allí.

    Gracias por hacernos las cosas más fáciles

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  2. Si que lo es, nosotros hicimos este mismo viaje con el Gran Mistral y estoy reviviendo muchas cosas de las que comenta Tonet, nosotros hicimos el regreso al barco con la misma barca que nos recorrió los canales y además el guía era argentino, no recuerdo el nombre pero posiblemente sea el mismo.

    ResponderEliminar
  3. Si que lo es, nosotros hicimos este mismo viaje con el Gran Mistral y estoy reviviendo muchas cosas de las que comenta Tonet, nosotros hicimos el regreso al barco con la misma barca que nos recorrió los canales y además el guía era argentino, no recuerdo el nombre pero posiblemente sea el mismo.

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