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DETINOS - Olden


Foto: Cruceristas y Cruceros
Queremos recuperar las vivencias que nos mandaron en su día nuestros colaboradores, en este caso voy a compartir las experiencias de TONET. El resumen lo tenemos de todo el crucero pero para no cansaros y que vuestro paso por el artículo sea ameno, lo hemos seccionado por escalas ya que de lo contrario sería un artículo interminable.

Esperamos que sea de vuestro agrado

Las escalas de este crucero y que os iremos ofreciendo una a una fueron:
Cada uno de nosotros tenemos una visión diferente del lugar que visitamos, incluso viajando en el mismo crucero, por lo tanto aquí tenéis la visión de nuestro amigo y colaborador Tonet.

OLDEN

Como siempre el Gran Mistral llegó puntual. Había terminado la incursión por el fiordo de Nordfjod y estábamos alojados en el ramal Oldebukta. Fuimos a desayunar a la cubierta 11 donde pudimos contemplar nuestro transporte, perfectamente diferenciado del resto contratado por la naviera. Bien desayunados y ataviados de nuestras letras de desembarque por si nos las pedían. Nos dirigimos hasta la cubierta 5 al lado de recepción para realizar el desembarque por escalerilla. Al llegar al bus nos dimos un sorpresón de muerte, no era nuestro bus, correspondía a otro grupo, La jefa estaba nerviosa y pudimos apreciar que algo no andaba bien. Creo firmemente en la bondad de las gentes y nuevamente contactamos con un chaval amabilísimo, Jaime, que hablaba español, estaba contratado como guía por Ibero. Cuando ésta alma caritativa comenzaba a utilizar su móvil para llamar a nuestra empresa, apareció el bus para alivio de la Jefa. Jaime nos dijo que no debíamos preocuparnos porque solían ser puntuales y efectivamente lo fueron. Desde estas líneas y para las personas interesadas creo que sería un magnífico contacto para organizar cosas. Ésta información la pondré en el blog que prepararé.

Una vez todos a bordo y perfectamente identificados por la jefa, ella dijo la palabra mágica al conductor ¡GO!

Todos más relajados empezamos a disfrutar del paisaje. Resulta difícil explicar las magnitudes del lugar. En seguida notas que te has adentrado en el reino del Glacial Briksdal. El fiordo de Olden recibe constantemente agua dulce a través de un valle de lágrimas arrancadas de las nieves perpetuas. Los lagos Floen y Oldevatnet se alargan en un intento abrazarse y de fundirse con el fiordo. Duele la vista de ver tanta belleza natural, agua jubilosa goteando por cataratas imposibles, verde fulguroso ganado a pulso de primavera y nieve expectante, aguantando el chaparrón de sol.


Todavía extasiado por el momento, nuestro conductor nos hizo una parada en la mistad del lago Oldevatnet en un estrechamiento que permite el tránsito por la orilla opuesta. Es un espectáculo para las vistas. Reflejos de montañas verdes, savia diluida del Glacial y nieve en las cimas. Simplemente impresionante. Las máquinas de fotos cacareaban sin parar. Tras cinco minutos de cortesía reanudamos la marcha. Cada vez las cascadas eran más abundantes y abruptas. Sin darnos cuenta llegamos al parking del Glacial. Al bajar del bus lo primero que miramos no es el suelo para poner pie, miramos las descomunales paredes que nos rodeaban y sus cascadas. Atónito recobramos un poco el sentido de la orientación y vimos al bus de la confusión con el otro grupo. Nuestro conductor nos indicó la hora que debíamos estar en el bus nuevamente. A las 16:00 horas.

Así que con las cosas claras, iniciamos nuestra marcha hacia el glacial con nuestro palos de peregrinos en mano. Observamos el parking de los Troll  Cars que esperaban clientes. En nuestro grupo 2 personas necesitaban subir con ésta maravillosa ayuda. El resto de valientes pisamos tierra. Cometimos el error de iniciar la marcha por la senda en lugar del camino. La senda es más abrupta y dura que el camino. En unos primero minutos, los más castigados desfallecimos, pero el pundonor, la tranquilidad de la subida y sobre todo el espectáculo natural, fueron el acicate para ascender suavemente hacia nuestro destino.

Un río de aguas bravas y cristalinas ofrece su compañía y belleza. En uno de los recodos nos ofrece una cascada espectacular con arco iris incluido la Briksdalbre Fjellstore. Respetuosamente sentados en la proximidad para disponer de buenas fotos, recibimos el rocío furtivo en cada bocanada de viento, como aviso necesario para advertirnos que estábamos invadiendo un terreno cedido por el Briksdal.

Llegamos a la zona final de camino de los Trolls y nos cruzamos con los amigos que tenían alquilado el bus de la confusión. Las montañas mantienen paredes verticales, inexpugnables para nuestras humildes condiciones. El valle nos guardaba varias sorpresas. Varios postes nos marcaban el lugar hasta donde había llegado la lengua del glacial. Es innegable la recesión continua degradante. Me sorprendió las fuerzas descomunales que debieron existir en el desplazamiento del glacial, Hay rocas que muestran las huellas del tiempo, surcos de más de 2 cms. Moles de roca descarnadas por la lima continua que debió ejercer el glacial. Desde un punto de vista Geológico es impresionante. Pero el premio gordo aparece cuando tienes el glacial a la vista sin obstáculos. Un lago recoge las aguas del deshielo.

Unos intrépidos e insensatos decidimos acercarnos hasta la lengua del glacial. Varios carteles anuncian el peligro, pero he de reconocer que un imán nos arrastraba hacia la catarata de hielo. Extasiado, sin palabras para describir el momento, el glacial nos lanzó una advertencia para indicarnos que el lugar era sagrado. Con un estertor ronco varias moles de hielo se deslizaban hacia nosotros. En la distancia parecía canicas pero sabíamos que eran piezas de varias toneladas. Respetuosamente nos hicimos las fotos reglamentarias y nos llevamos un trozo de hielo para enseñárselos a los más prudentes. Otro rugido nos avisó que estábamos abusando del momento. Así que retrocedimos con cautela para reunirnos con los nuestros.

Una nueva batería de fotos en grupo, y nueva sorpresa un coreano con sombrero oriental en Noruega, paseando por las inmediaciones. No pudimos evitarlo y algunos se hicieron una foto souvenirs. A las 15:00 horas iniciamos el camino de descenso. Al llegar al parking de altura de los troll. Estaban tomados por coreanos que regresaban. Curiosamente las mujeres tenían cubiertos casi todo el cuerpo incluso las manos para evitar recibir el sol directo. Pronto nos cruzamos con la primera avanzada de las excursiones del barco. Fue doloroso ver como se arrastraban hacia la cima, mujeres mayores y hombre con niños cargados a los hombros. Los coreanos habían copado todos los trolls, así que la única manera de subir era a pie.

A pie de bus, tuvimos un pequeño affaire. El bus de la confusión había abandonado el lugar, dejando tirados al grupo titular del mismo. Querían subir en nuestro bus, que era de la misma compañía, pero no había sitio para los dos grupos. Así que el conductor hizo una llamada para solucionar el tema. De camino de regreso al barco nos cruzamos con el bus que subía para recogerlos. En Olden nos adentramos en las tiendas de souvenirs y tras las compras oportunas dimos por finalizada la excursión. Pero nos quedaba algo más, un extra. Nos metimos en el Jacuzzi. Qué gozada, extenuados por la caminata y allí estábamos disfrutando del entorno con un masaje continuo y unas cervezas que nos suministraban nuestros amigos. Estábamos en el Paraíso. A mi modo de ver creo que fue el día estrella.







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